1 sept. 2010

IRENE PAPAS


Representó para los cinéfilos el prototipo de la mujer griega: morena, de profundos ojos negros bajo enormes cejas; un volcán de sentimientos y pasiones, de resignación y silencio, de una viuda prematura envuelta en ropajes negros. El color preferido de la actriz, el color de la noche, del misterio, de la muerte, de la tragedia... Irene es la voz de Sófocles y de Eurípides, el grito de Electra, de Medea y de Antígona. Por eso no se conforma con sus éxitos cinematográficos, no abandona jamás el teatro. Declama a la perfección no sólo en griego clásico y moderno, sino también en inglés, italiano y español. Creo una Escuela Internacional de Interpretación con sedes en Atenas, Roma y Sagunto. No fue un sueño verla, y mirarla fijamente… ella con los pies descalzos, le daba la bienvenida a la antorcha olímpica, llegando a Ampurias.

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