5 mar. 2010

TORTOLA VALENCIA


Tiene al andar la gracia de un felino,
es toda llena de profundos ecos,
anuncian sus corales y sus flecos
un sueño oriental de lo divino. 
Los ojos negros, cálidos. astutos,
triste de ciencia antigua la sonrrisa,
y la falda de flores una brisa            
de indicos y sagrados institutos.
Cortó su mano en un jardín de Oriente
una manzana del arbol prohibido
y enrroscada a sus senos la serpiente
devora la lujuria de un sentido sagrado
mientras, en la tiniebla transparente
de sus ojos, la luz pone un silbido.
                                                        
R. M. del Valle Inclán 1922

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