8 oct. 2009

LAS "MAÑANITAS" IMPERIALES



Detras del sillón de la emperatriz,se hallba de pie la peluquera,vestida de negro y con cola; su delantal blanco parecía de telaraña,de tan fino; pese a ser una sierva,su figura imponia; habia en su rostro huellas de una belleza ya marchita, y sus ojos estaban llenos de oscuras intrigas...Con sus blancas manos revolvía las olas de cabello, despues alzaba para palparlos como si de terciopelo y seda se tratara, enrrollándolos a sus brazos como arroyos que quisiera detener, por que no querían fluir, si no volar...>> Sigue una minuciosa descripción de la peinadura.<< A continuación, la peluquera presentaba a su señora, en una fuente de plata, los cabellos caidos, y las miradas de ama y sierva, se cruzaban unos instantes: Quedo reproche en la de la soberana, y culpa y arrepentimiento en la de la sirvienta. Seguidamente la blanca capa de encaje era retirada de los augustos hombros, y la emperatriz, vestida de negro, surgía de la envoltura cual divina estatua. La gran señora inclinaba entonces la cabeza, y la peluquera se hundía en una respetuosa reverencia, a la par que susurraba: "A los pies de vuestra majestad me postro" y con ello, terminaba el sagrado acto.

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