Tiene esa calida pátina, que posee lo antiguo, lo que siempre es bello. Magnifica voz, sorprendentes guiños de jazz, interpretación impecable; aunque digan, que la copla, no es actual, o reñida con tendencias, con su puesta en escena transgresora, ella demuestra, que no; envuelta en un velo de misterio, adornada de complementos copleros, casi gótica, con la estética de un lienzo de Romero de Torres, llena la escena, de arte, de encaje, lentejuelas y azabache, de la nostalgia de la España “cañí”, cómplice de las grandes; de las de peina y volantes… que pocas están quedando.